ENTREVISTA| Alberto Marini: “Summer camp no se toma en serio a sí misma”

Entrevista realizada en el Festival de Sitges 2015 y publicada en Insertos Cine.

Quizás no reconozcamos el nombre de Alberto Marini, que debuta en la dirección con Summer camp en esta edición del Festival de Sitges. Pero no porque sea un desconocido en la industria, sino porque sufre de ese patológico desconocimiento del gran público sobre aquellos que imaginan lo que luego verán en pantalla: los guionistas. En efecto, Marini es el responsable de guiones de películas como Mientras duermes (2011), por el que ganó el Premio Gaudí al Mejor Guion, o las recientes El desconocido y Extinction.

Con Summer camp se embarca en un proyecto, por primera vez en la dirección, que busca recoger la tradición de una figura importante en el cine de terror, los infectados, pero de una forma renovada. El film se sitúa en un campamento donde cuatro jóvenes monitores, a solo un día de recibir a los niños y niñas a su cargo, comenzarán a sufrir una serie de transformaciones violentas que provocarán una persecución continua a lo largo del film.

Acostumbrado a estar en un segundo plano como guionista, Alberto Marini se enfrenta a los medios de comunicación del festival con timidez pero con firmeza respecto a sus ideas y, sobre todo, a lo que le enorgullece de su cine.

¿Qué te parece toda esta atención mediática?

Acostumbrado a estar en la sombra en la que siempre estamos los guionistas, está siendo toda una experiencia. Es fácil comprobar lo escondidos que estamos: solo hay que preguntarle a alguien cuál es su película favorita y después preguntarle si sabe quién es el guionista. Lo más probable es que no lo sepa.

Ahora que sabes lo que es dirigir una película, ¿con qué faceta te quedas?

A ver, para mí dirigir Summer camp ha sido una experiencia extremadamente bonita y posiblemente la experiencia profesional más enriquecedora que he tenido hasta el momento. Me encantó, y claro que me gustaría volver a repetirla cuando tenga la historia adecuada. Pero lo cierto es que lo mío es escribir y ahora estoy trabajando en dos proyectos que me gustan mucho: la nueva película de Dani de la Torre, El desconocido, y una serie para Antena 3.

¿Y qué te hace querer dirigir una película?

Cuando tenía 10 años, vi una película que me marcó. Era Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975), de Dario Argento, que además estaba rodada en mi ciudad. Es una película que me aterró profundamente, pero a la vez me fascinó. A partir de ese momento le dije a mis padres que ya no quería ser veterinario, sino que quería dirigir películas de miedo. Así que es algo que siempre he tenido ahí y al ofrecerme esta oportunidad, pasados los cuarenta, he visto cumplido un sueño de la infancia con lo que me siento un privilegiado.


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Hablemos de Summer camp, tu ópera prima. ¿Cómo nace la idea del guion?

La idea nace de mi amor por los infectados, que son las criaturas fantásticas que más me gustan. Y me gustan porque no dejan de ser personas normales y corrientes que pierden toda inhibición y se convierten, a causa de un virus o de cualquier otra cosa, en seres incontrolados y agresivos. Con Summer camp queríamos hacer una película de estos seres, pero no una más del montón. Por ello buscamos un elemento diferenciador: mezclar la mitología de los infectados con la de los hombres lobo, que son otras criaturas que me gustan mucho, y van de lo mismo al final, de personas que liberan el animal que llevan dentro. Lo que tienen nuestros infectados es que su infección es temporal, va y viene. Esto nos dio la posibilidad de jugar con el mecanismo del cazador y el cazado, la presa se convierte en cazador y el cazador en presa, el villano que se convierte en personaje empático y viceversa. Es un juego donde todos los roles se cambian constantemente. De hecho, una cosa que fascinó a los actores fue el poder interpretar dos papeles distintos en el mismo personaje. El bueno y el malo.

¿Qué referencias del género hay en Summer camp?

Obviamente, muchas de las películas de infectados que se han hecho, empezando porRec y pasando por 28 días después, han influido. Ahora bien, hemos querido cambiar la mitología y el funcionamiento de la infección. Repito: queríamos que fuese distinta.

Jaume Balagueró es el productor del film. ¿Ha influido en algún aspecto del guion o el rodaje?

Para empezar, el hecho de que Jaume Balagueró se involucrara en esta película se debe a una decisión de amistad hacia mí. Claro, que su nombre figurase en la película ha ayudado en varias cosas. La primera, a nivel de mercado. En el momento en que su nombre se asoció al proyecto este despertó un interés bestial, sobre todo al otro lado del charco. Gracias a él conseguimos la participación de un productor americano como Peter Safran y un estudio también americano de la talla de Lionsgate. Y en segundo lugar, tuvo un papel en el desarrollo de la película como consultor y sugeridor. Era un ángel de la guarda que estaba allí cada vez que lo necesitábamos, cada vez que teníamos una duda o problema. Estaba allí siempre para ofrecernos su experiencia pero nunca para imponer. No es una película de Balagueró dirigida por Marini, sino una peli de Marini en la que Balagueró ha ayudado lo máximo que ha podido.

¿No te molesta que suene más su nombre que el tuyo a la hora de promocionar la película?

No me molesta, sino todo lo contrario. Estoy eternamente agradecido a Balagueró.

La película da la impresión de que empieza muy seria en su historia pero que, conforme avanza, se va burlando cada vez más de sí misma. ¿Es así?

Totalmente: la película no se toma en serio a sí misma. No es que pretendiéramos hacer comedia, y si es así nos hemos equivocado, pero sí que es un film que no se toma en serio porque parte de una premisa es muy exagerada. Personalmente, me gustan las películas con mucha tensión y terror, pero que son capaces de dejar una válvula de desahogo al espectador. Y esto es lo que buscaba con el toque burlón de Summer camp. Lo que pretendo ofrecer al público es un juego de falsas pistas, empezando por el título, que parece evocar un tipo de película – slasher de los ochenta – que en realidad no es. Que tiene otros referentes y por lo tanto no estamos en un campamento clásico con cabañas y tiendas.

¿Dirías que eso es un punto fuerte de la película?

Es uno de los puntos, sí, pero el más importante es la originalidad y el cambio de rol de los personajes.

¿Y puntos débiles?

Tengo miedo de que el público la pueda percibir como una película más de esta temática.


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Esta infección de la que son víctima los protagonistas de Summer camp, ¿se inspira de alguna forma en la llamada “droga caníbal”?

Queremos mantener en secreto la fuente de la infección, pero sí te digo que nos basamos en una sustancia que existe realmente en la naturaleza, y no es química. Es una sustancia que no voy a desvelar aquí y ahora pero que existe, es natural y tiene unos efectos parecidos a los que aparecen en la película.

¿Qué se sabe de la distribución de la película?

Summer camp es una co-producción entre España y Estados Unidos, donde nos lleva un grande como Lionsgate. En Sudamérica se distribuirá a través de Televisa, en Asia ha sido vendida a todos los países excepto China, y en Europa se están cerrando los territorios que estrenarán.

Casi por todo el mundo.

Sí, pero espero que se confirme en Italia que es mi país (ríe).

¿Cómo sienta que tu primera película vaya a ser vista por millones de personas alrededor del mundo?

Sienta muy bien. Con los productores que hemos tenido ha sido todo más fácil de conseguir, pero en realidad esta distribución es algo muy excepcional hablando de películas de terror. Summer camp tiene una vocación de llegar a un público concreto de género pero a nivel global.

¿Qué supone para ti estrenar tu ópera prima en el Festival de Sitges?

La primera vez que vine al Festival de Sitges fue en el 1999 y fue curioso porque vi la película de Los sin nombre de Jaume Balagueró y producida por Filmax, que son ahora mis partners en Summer camp. A partir de ahí he venido cada año como espectador o como equipo de alguna película. Estar aquí es un sueño para mí, es extremadamente bonito porque es el festival al que más veces he acudido y al que más cariño le tengo. Que esté aquí presentando una película al público es una razón de felicidad y alegría extrema. Sitges es el ecosistema natural para mi película, pero no te escondo que estoy asustado por la reacción del público. Cada espectador vive las películas a su manera y no podré estar detrás de cada uno de ellos para ver qué opinan. Al fin y al cabo, las películas se hacen para el público.

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