63SSIFF | El cine impostado

En esta última crónica desde San Sebastián reseñamos cuatro películas que destacan por muchas y diversas cosas, pero que tienen una en común: lo impostado de su forma.

El clan, la Argentina negra

El_clan_Foto_película_8775Con poco riesgo y mucho desparpajo, el director Pablo Trapero recrea en El clan una de los casos más polémicos de la transición política del Argentina. Una historia que conmovió al país por la violencia y crueldad de los asesinatos que se acumularon tras una familia que parecía tan normal como cualquier otra. A través de los Puccio, liderados por el implacable Arquímedes Puccio (Guillermo Francella), el cineasta explica todos aquellos tejemanejes ilegales que llevaban a cabo, entre los que destacaba el secuestro de jóvenes de clase alta por los que pedían un sustancioso rescate, y cómo su escudo moral residía en la protección de la familia. Con un buen ritmo y acción pocas veces decadente, El clan reconstruye una historia basada en hechos reales que nos hace recordar a la mejor mafia italoamericana de El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972) aunque con un tono demasiado comedido. Demasiado flojo. 

El auge y caída de los Puccio se convierte en un film con luces y sombras, que cuenta con la fantástica actuación del padre de familia y que lleva tras de sí el interés inherente de conocer la historia de una familia tan polémica en el país latinoamericano. Con todo, Trapero no arriesga y se queda en un film correcto, aunque sabiendo llevar con clase la tensión que su relato merece. 

El rey de la Habana, el culto por las pingas

El_rey_de_La_Habana__Foto_película_7812Si hay una palabra que se repite incesantemente en la nueva película de Agustí Villaronga es pinga. Quizás no sepamos, por nuestro lugar de origen, qué significa, pero es tan sencillo como un término utilizado para referirse al pene. Esta obsesión fálica que presenta El rey de la Habana, tanto el libro de Pedro Juan Gutiérrez como la adaptación cinematográfica que nos ocupa, representa a su vez a su personaje protagonista: un chico que tras dejar el reformatorio y cumplir la mayoría de edad volverá a la Habana para enamorarse y seguir viviendo en una sociedad en la que la miseria es el pan de cada día. Villaronga recupera la visión más ácida de Pa negre (2010) para adaptar al cine esta historia de sexo, celos y pasión en territorio cubano, que con momentos 

Ganadora de la Concha de Plata a la Mejor Actriz en esta edición del festival, Yordanka Ariosa brilla por encima de sus compañeros en una historia que, pese a su innegable calidad cinematográfica, tiene una narrativa irregular y unas conclusiones muy convencionales. El director mallorquín no consigue llegar al fondo del personaje principal, cuyas acciones y decisiones son las que seguimos en todo momento, y su auténtico entendimiento se queda estancado en un limbo. Destaca lo exótico, falla lo esencial. 

La novia, el relato de la sentido

La_Novia_-_The_Bride_Foto_película_7755La directora española Paula Ortiz se embarca en La novia en la difícil tarea de adaptar una obra del gran Federico García Lorca. Y no es fácil hacer que unos versos teatrales escritos hace más de ochenta años den la talla en la gran pantalla. Baz Lhurmann ya hizo su intento en su Romeo + Julieta (1996), que aunque con opiniones polarizadas consiguió darle la vuelta a Shakespeare con su inconfundible estilo del espectáculo del exceso. Ortiz apuesta por un modo diferente: el del relato de lo sentido. Es decir, La novia se construye con una base en la que la cámara lenta, la música flamenca y el primer plano de los personajes se repite constantemente en un montaje hecho exclusivamente para crear una atmósfera de sentimiento profundo y conseguir una reacción sentida en el espectador. 

En la teoría está muy bien, y pese a realizar una correcta adaptación de la obra de Lorca, el film se queda en un cuadro bien pintado pero irremediablemente vacuo. La intensidad de su puesta en escena puede emocionar a algunos, pero desde luego lo impostado de su forma consigue un efecto contrario: alejar al espectador de un producto bien planificado y horrorosamente antinatural. 

Black Mass: Estrictamente criminal, la catarsis de Johnny Depp

Black_Mass__Foto_película_8314Gran promesa y éxito en el pasado Festival de Venecia, Black Mass: Estrictamente criminal ha decepcionado más de lo que se esperaba en su paso por San Sebastián. Lo que podría dar de sí la historia de uno de los gángsters más conocidos de Estados Unidos, cuyos datos exactos recogidos en la novela del mismo nombre escrita por Dick Lehr y Gerard O’Neill fue galardonada con un Pulitzer, da la sensación de quedarse corta. El film dirigido por Scott Cooper (Corazón rebelde, Out of the furnace) luce una puesta en escena pulcra e intensa, con las mejores características de los gángsters de Scorsese o Coppola, aunque un poco más comedido que éstos. Black Mass no termina de convencer, pero Johnny Depp sí. El polifacético actor brilla en un papel radicalmente diferente a los que nos tiene acostumbrados, un personaje en el que toda su energía se concentra en su mirada y no en sus gestos. Depp se sale en un film suave con algún destello de lucidez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s