63SSIFF | “Regresión” inaugura el Festival de San Sebastián 2015

Ya está aquí. La 63 edición del Festival de San Sebastián, el encuentro cinematográfico más prestigioso del estado español, abre sus puertas para traer una programación llena de perlas y manca de grandes personalidades de la farándula mediática. El invitado de excepción de este primer día ha sido sin lugar a dudas el director español Alejandro Amenábar, que presenta su último film después de seis años ausente: Regresión. Aunque con más críticas que halagos, este film es el escogido para inaugurar una nueva edición del Zinemaldia. 

Regresión, la esencia del Mal

Regression_Foto_película_8503Recuperando el tono oscuro y terrorífico de su ópera prima, Tesis (1995), Alejandro Amenábar nos cuenta en Regresión una historia donde nada es lo que parece. Donde lo real se funde con lo imaginario tras las pistas que el detective (Ethan Hawke) va siguiendo en busca de un secta satánica que se dedica a realizar ritos oscuros y a abusar de personas inocentes. Lo que nadie puede negar comparando su primer film con este último es que Amenábar ha perdido personalidad (cinematográficamente hablando) en favor de unas formas más adaptables al cine hollywoodiense y una narrativa que no termina de convencer. Su regreso al género de terror y suspense se sitúa en los Estados Unidos y cuenta con un casting internacional, lo que unido a esta decadencia estilística del director confirman que se acerca cada vez más a las formas hollywoodienses y que no se encuentra al nivel de algunas de sus mejores obras, como  Abre los ojos (1997) o  Mar adentro (2004). 

Aun así, hay un factor que la diferencia y la distancia de esas influencias del cine comercial: la crítica social, que aunque simplona, supone una novedad en su filmografía. En Regresión, de la que se ha dicho que es la más política de sus películas, se transmite un mensaje que quiere poner sobre la mesa la tremenda manipulación a la que la sociedad se ve expuesta a través de los medios de comunicación y la publicidad, pero también de la ejercida por unas personas hacia otras con fines pesadillescos. Amenábar juega al despiste, una técnica bien desarrollada en sus precedentes del género del suspense. ¿Cómo saber quién miente y quién dice la verdad? Regresión es un film de interesante visionado, pero carente de una mirada que solía ser modélica en el panorama del cine español.

The Assassin, un espectáculo visual

Nie_yinniang_-_The_Assassin_Foto_película_9462Aunque haya provocado más de un bostezo en el Teatro Principal de San Sebastián, The assassin es un auténtico portento visual. El director taiwanés Hou-Hsiao Hsien despliega en este wuxia toda su técnica cinematográfica y se envuelve de un trabajo de arte y diseño espectacular. El vestuario, las localizaciones, los colores y el atrezzo crean una atmósfera única, que se cuela a través de las cortinas semi transparentes y las miradas intensas entre los personajes. 

The assassin cuenta la historia de una mujer cuyas enseñanzas la han hecho ser una máquina perfecta de destrucción, una maestra de la lucha aparentemente invencible. Su debilidad, su humanidad, será lo que marque sus acciones al encontrarse en una encrucijada ética y sentimental. Hsien plantea una película con más silencios que diálogos, dejando que sea el espectador el que reconstruya una historia compleja, con diversas subtramas y múltiples personajes, para llegar a la raíz del personaje principal y, en definitiva, del film. Un viaje a través de la herencia de las artes marciales para llegar a un trabajo personalísimo y lleno de respeto hacia el género, que de modo magistral reinventa como algo más existencialista, más poético. Un regalo a la vista.  

Truman, solo ante la muerte

Truman_Foto_película_7799Destinada a ocupar las carteleras españolas en poco tiempo (el próximo 30 de octubre), Truman es un relato sobre cómo afrontar la muerte cuando llega, incluso cuando llega demasiado pronto. Pero no al modo de Corazón silencioso (Bille August, 2015), sumidos en un profundo drama familiar, ni tampoco con la sensibilidad genuina de Mi vida sin mí (Isabel Coixet, 2003), sino con el sentido del humor y la alegría que la vida, hasta en sus últimos momentos, debería tener. Julián (Ricardo Darín) tiene una enfermedad terminal y decide no seguir tomando medicación. Su mejor amigo, Tomás (Javier Cámara), que vive en Canadá, viajará hasta Madrid para pasar unos días con él y reavivar una amistad que la distancia había enfriado, todo ello sabiendo que ese será su último encuentro. 

El director Cesc Gay nos trae un film con diálogos que rozan lo teatral pero que funcionan de forma perfecta en esta historia agridulce entre la comedia y el drama. Truman es casi una lección vital, un canto a la aceptación del propio sino, por muy duro que sea. Gay hace de la muerte un tema accesible y discutible, destruye el tabú y se recrea en las decisiones determinantes de los protagonistas con cabeza fría. Cámara y Darín, naturales a más no poder en sus caracteres, tienen la química suficiente para emocionar y encajar en una historia que parece escrita a su justa medida. Actuaciones bárbaras, un guion de lujo y una bien pensada neutralidad narrativa se unen al eje central: el perro que da nombre al film, que representa más que ningún otro elemento la pérdida. Truman sorprende por su honestidad y conforma un agradable drama cómico que se aleja de los sentimentalismos baratos y el tratamiento frívolo para acercarse más a la sensibilidad de alguien que sabe tocar la fibra del espectador.

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