“El corredor del laberinto: las pruebas”, momento de transición

Escena de "El corredor del laberinto: las pruebas" | gamezone.com
Escena de “El corredor del laberinto: las pruebas” | gamezone.com

“Distopía” es una palabra repetida hasta la saciedad en los últimos años. El término, que se refiere concretamente a un tipo de mundo imaginario considerado indeseable, se ha popularizado hacia un público masivo gracias a grandes best-sellers, y más tarde éxitos de taquilla, que van desde Los juegos del hambre (Gary Ross, 2012) hasta Divergente (Neil Burger, 2014), pasando por la trilogía escrita por el estadounidense James Dashner y que estrena su segunda entrega en la gran pantalla: El corredor del laberinto: las pruebas. En ella, Thomas (Dylan O’Brien) y compañía tendrán que afrontar los exteriores del laberinto que los encerraba y que han dejado atrás para averiguar qué es lo que está pasando realmente en el mundo. El director Wes Ball vuelve a ponerse al frente del proyecto que ya afrontó en su primera parte, del cual se echa de menos el factor de historia novedosa y la coherencia argumental sin dejar nunca sus inconfesables misterios. 

Si bien Los juegos del hambre: En llamas (Francis Lawrence, 2013), segunda parte de la trilogía de Suzanne Collins, tenía entidad propia como un camino más en la historia, esta continuación de las desdichas de los clarianos tras salir del laberinto adopta la función de trampolín. Es una transición hacia una tercera, y última, parte de la historia, que desvelará las verdaderas incógnitas que envuelven a esta saga juvenil. Dejando a un lado las distopías más próximas con las que compararla, El corredor del laberinto: las pruebas bebe de films de ciencia ficción como La Isla (Michael Bay, 2005), en su descubrimiento de los usos que su persona y su vida tienen para esa sociedad en la que se enmarca, o la reciente The signal (William Eubank, 2014), que aunque más cercana a otro tipo de ciencia ficción comparte adolescentes que huyen de las imposiciones científicas de un mundo post-apocalíptico. Incluso se ha apuntado a la moda de los zombies en un grupo de personajes llamados ‘los raros’, en un cruce entre Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004) y la serie The walking dead. Estas y otras referencias en cuanto a argumento y narrativa del film hacen pensar que esta solo es una más del montón. 

Con todo, el acierto del film es elevar la aventura adolescente a la decisión moral, a la eterna elección entre el individuo o el resto de la humanidad. El corredor del laberinto: las pruebas planta una interesante semilla de cara a su resolución final en que habría que preguntarse si esos protagonista que automáticamente hemos identificado como héroes merecen dicha calificación. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s