“Ciudades de papel”, vidas etéreas

Ciudades de papel_11853

Es una verdad universalmente reconocida que un nerd norteamericano está destinado a enamorarse de su guapísima vecina. Así lo hizo el Peter Parker de Spider-man (Sam Raimi, 2002), Emile Hirsh en la poco memorable La vecina de al lado (Luke Greenfield, 2004) o los jóvenes que admiraban desde la distancia a las castas hermanas protagonistas de Las vírgenes suicidas (Sofia Coppola, 1999). De hecho, es esa admiración obsesiva de los chicos del film de Coppola la misma que siente el personaje principal de Ciudades de papel, la nueva adaptación a la gran pantalla de una novela de John Green. Tras el éxito que cosechó su drama adolescente Bajo la misma estrella, tanto en su versión novelística de 2012 como en su versión cinematográfica de 2014, la obra del escritor estadounidense comenzó a ser atractiva y sus historias, carne de taquilla.

Por ello, visto el potencial de Green para encandilar a los jóvenes, se ha recurrido a su novela anterior escrita en 2008 y que se sitúa en el último año de instituto previo a la universidad, un momento fetiche para la comedia juvenil americana. Ciudades de papel cuenta la historia de Quentin (Nat Wolff), quien desde hace años vive enamorado de su amiga de la infancia y vecina de enfrente, Margo (Cara Delevingne), que le abandonó por la popularidad. Si bien esta actitud podría causar rechazo hacia el personaje, el halo de misterio y chulería que desprende, gracias en gran medida a que el papel le viene a la modelo británica como anillo al dedo, crea una expectativa compartida por protagonista y espectadores que no tardará en cumplirse. Margo utilizará a Quentin para vengarse de su entorno tras enterarse de sus múltiples traiciones hacia ella y al día siguiente desaparecerá sin más. Esta primera parte del film, que parece sacada de un anuncio de perfumes protagonizado por Delevingne debido a momentos como la cámara lenta de su pelo moviéndose al viento desde la ventanilla del coche, acabará con esta huida y empezará una parte más detectivesca, más melancólica y divertida, con toques de road movie

Abandonada la lacrimógena historia de Bajo la misma estrella, en Ciudades de papel se busca la amistad por encima del romance, la destrucción del mito romántico inalcanzable que representa el personaje de Margo, una pose de papel. El director Jake Schreier repite fórmulas conocidas y eficaces para construir un relato coming of age de aquellos que apelan a lo diferente, como ya hacía la reciente Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chbosky, 2012), y que juega con la inocente nostalgia de una generación (un buen ejemplo es cuando el trío de amigos protagonistas cantan con pasión la canción de Pokémon). En esta segunda parte del film, tras la desaparición de la estela de Delevingne y sus aires de femme fatale, Quentin y sus amigos irán descubriendo las pistas que necesitan para encontrarla. La historia cobra entonces nuevos matices, convirtiéndose en una película de aventuras que se nutre de una mezcla de música, gags humorísticos y añoranza de juventud. 

Si hay un mensaje que Ciudades de papel busca transmitir, sin duda se encuentra en la búsqueda de uno mismo. En un momento tan crucial como el paso de la adolescencia a la edad adulta, invita a buscar los verdaderos objetivos y las cosas que valen la pena. Qué es lo falso y qué es lo real. Porque esas ciudades de papel etéreas a las que hace referencia el título se extienden a la sociedad y su entorno hipócrita, al instituto y a la irrelevancia de la presencia de los protagonistas en él. “Polvo eres y en polvo te convertirás” (Génesis 3:19). 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s