AFF’15 | “Videofilia (y otros síndromes virales)”, la realidad pixelada

Fotograma de Videofilia (y otros síndromes virales) | photogenie.be
Fotograma de Videofilia (y otros síndromes virales) | photogenie.be

En febrero de 2005 nacía una plataforma sin la que no seríamos capaces de entender nuestro presente. Sin embargo, Youtube, templo del home video y el frikismo, ha pasado a representar solo una pequeña parte (y bien casta) de los millones de videos que circulan por internet, muchos de ellos centrados en prácticas sexuales y perversiones varias. Combinando la narrativa con la experiencia psicodélica, el peruano Juan Daniel F. Molero nos lleva directamente en Videofilia (y otros síndromes virales) a las entrañas de un mundo virtual que casi parece compararse con una experiencia alucinógena producto de las drogas. Y es que el segundo largometraje de Molero viene con un mensaje bien claro que se enfoca en la juventud y su enfermedad tecnológica. 

Al estilo de Open Windows (Nacho Vigalondo, 2014) pero sin su continuidad argumental ni su apabullante combinación de pantallas, Videofilia se compone de una sucesión de imágenes multiplataforma que se ven invadidas por una especie de virus con rostro de mujer y ansias de devorar carne virtual. Es este misterioso germen que ocupa e interrumpe las escenas el que absorbe a los personajes y los convierte en esclavos de sus propios vicios tecnológicos. Como esta, no son pocas las reflexiones, desde Vigalondo hasta Jaime Rosales (Hermosa juventud), que se han hecho en el cine sobre la nuevas tecnologías y su ecosistema intrusivo y absorbente. Pero Videofilia nos habla de ese sector nativo en el mundo virtual, esa generación que ya nació con la tecnología debajo del brazo, y cuenta la historia de un chico de 28 años y una chica de 16 que se conocen por internet y deciden verse en la vida real. Una trama que nos suena, tanto en la vida cotidiana como en la pantalla, pero que su director coloca en los límites de la perversión sexual y el humor absurdo que caracterizan el nuevo síndrome viral.

De hecho, Videofilia emula en su estructura, irregular y caótica, una ruta por internet. Las referencias a iconos populares – ¡incluso al propio Chiquito de la Calzada! – y los saltos de un lado a otro se entremezclan con una construcción que va desde la combinación de luces de colores y pixelaciones superpuestas en las escenas del contexto real hasta la total deformación de la imagen y de los personajes que aparecen en ella. La realidad que se vuelve un esperpento a través de la mirada del medio online. “Tal vez por eso uso internet, porque se parece a los sueños”, dice el protagonista en una de las escenas del film. Estas palabras recogen la bandera que el director peruano ondea desde bien entrada la película: la abstracción. No es casual que sea un chico joven quien lo diga, ni que navegar por internet se compare con una ensoñación. Videofilia relaciona conceptos para llegar a conclusiones conocidas pero siempre necesarias en un ejercicio de experimentación también con las formas del cine. 

Tal vez la frase más lúcida del film sea la que pronuncia uno de los personajes secundarios, el dueño de la tienda de videos porno que frecuenta el protagonista, que con capa de sabio declara: “La realidad es como esta pantalla: pixelada, fragmentada. Nunca le vas a encontrar un orden o un sentido.” Igual que la realidad y la pantalla, Videofilia (y otros síndromes virales), ganadora de la última edición del Festival de Rotterdam, se mueve bajo esta máxima y aboga por un tipo de cine que también es heredero de las nuevas tecnologías.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s