D’A | Día 7, de paisajes exóticos

Si algo caracteriza al Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona es su habilidad para traer a España las propuestas más interesantes a nivel internacional. Las dos películas que pudimos ver en el séptimo día de festival son grandes muestras de lo que la imaginación, la técnica y la más pura cinefilia y voluntad de analizar el mundo presente pueden llegar a conformar. Favula y Crumbs nos descubren nuevas formas, nuevos paisajes y, sobre todo, nuevas visiones del cine.

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Favula, de Raúl Perrone. Fuente: micropsia.otroscines.com

Favula, reinventando el cine mudo

Pocas veces en el cine contemporáneo se ven propuestas tan especiales como la argentina Favula. Con una puesta en escena propia del cine mudo de Murnau, Lang o Dreyer, y más cercana aún al Hypocrites (1915) de Lois Weber, la última película de Raúl Perrone combina la estética clásica con contenidos modernos – la ropa, los peinados y la música – a través de una historia de persecuciones por la selva. Perrone presenta una reinvención de las olvidadas formas del cine primerizo, muy alejada de otras propuestas más pulcras que coquetearon con el cine mudo como The artist (Michel Hazanavicius, 2011) o Blancanieves (Pablo Berger, 2012). Favula traza líneas argumentales poco claras en que una chica, que parece tener alma de felino, es perseguida por numerosos cazadores por una especie de bosque con tintes mágicos. No obstante, la historia se mueve en favor de lo visual y lo sonoro, en una constante superposición de imágenes, esquinas redondeadas y la alternancia entre blanco y negro y sepia. Perrone abandona los carteles escritos en un fondo negro por la subtitulación de diálogos que oímos en un audio invertido, en una reinterpretación atrevida de las formas clásicas y modernas del sonido.

La inocencia de la protagonista, cuyo papel se mueve entre el descubrimiento sexual, la esclavitud y la identificación con un animal salvaje, acompaña el lirismo de las imágenes y las capas de sonido y se funde con un escenario que parece insertado en una pecera. Las armas de fuego y la codicia del dinero – uno de los personajes vende a la chica por un fajo de billetes – romperán la pureza del lugar, en una especie de moraleja. Porque esto no deja de ser, como su título hace referencia, una fábula, un cuento clásico donde los animales hablan y la crítica a la naturaleza y costumbres humanas siempre está presente.

A pesar de lo rudimentario de su escenografía, la cantidad de recursos que utiliza Perrone y la brillante capacidad para combinarlos de forma hermosa hacen de Favula un experimento de lo más interesante.

Escena de Crumbs. Fuente: Vice
Escena de Crumbs. Fuente: Vice

Crumbs, cementerio de iconos futuros

Desde Etiopía, aunque con firma española, nos llega Crumbs, una odisea a través de un planeta post-apocalíptico que conserva los iconos de nuestro presente como dioses y preciadas posesiones del futuro. Michael Jackson, Cristiano Ronaldo, Papá Noel e incluso los nazis son algunas de las figuras que aparecen durante el film, un conjunto de reminiscencias pasadas que no son más que las migas de una sociedad consumista ya destruida. Desde el postulado de la ciencia ficción, el director Miguel Llansó construye una historia de amor poco convencional en la que la búsqueda de una salida de esa realidad devastada por la soledad y el silencio será el gran objetivo. Sin duda, el peso del film recae sobre el protagonista (Daniel Tadesse), que se aleja completamente del estereotipo de héroe popular. En una de las escenas del film, se arranca la camisa y deja ver un disfraz de Superman que luce en su cuerpo pequeño y deformado, un gesto que acompaña con mirada desafiante y seguridad férrea en su misión. Y es que los paralelismos entre el personaje de Tadesse y el superhéroe de DC Comics son diversas, empezando por el origen extraterrestre de ambos, pero también por su voluntad de sacrificio en su empresa y la protección de su amada. Aunque más torpe y menos musculado que Clark Kent, el personaje principal de Crumbs representa la evolución de todos esos iconos descontextualizados que ahora solo son ídolos perdidos y desfigurados.

Llansó se sirve de los áridos paisajes etíopes para transportarnos a ese mundo futuro, que nace de la experiencia de su cortometraje anterior, Chigger Ale, donde Daniel Tadesse se viste de Hitler y admira las canciones de Beyoncé. La propuesta de su primer largometraje moldea y transforma estas ideas originales para conformar un relato futurista de toques cómicos, nacidos de nuestra relación presente con la cultura pop y el carisma de su actor protagonista.

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