“La desaparición de Eleanor Rigby”: sobre Él y Ella

Hace ya más de 60 años que Akira Kurosawa evidenciaba en pantalla los cambios que puede sufrir una historia dependiendo de la perspectiva bajo la que se mire. Lo hizo en Rashomon, integrando en un film cuatro versiones diferentes de unos mismos sucesos, muestra evidente de la disparidad de percepciones y recuerdos que surgen de una situación real. El primer largometraje de Ned Benson da un paso más allá en este juego de versiones de Kurosawa, y construye dos relatos paralelos sobre la ruptura de una pareja. La desaparición de Eleanor Rigby es la historia de cómo la tragedia de la pérdida abocará la relación de Eleanor y Conor al hastío y la incomodidad, a la incomunicación y la incomprensión. Pero lo que hace especial a esta ópera prima es que no es una, sino dos: Él y Ella.

A la izquierda, imágenes de Él, a la derecha de Ella.
A la izquierda imágenes de Él, a la derecha de Ella.

A diferencia de las mentiras que los personajes de Rashomon inventaban ante las autoridades para beneficiar su versión de los hechos, en La desaparición de Eleanor Rigby la diferencia entre ambos relatos es tan sutil que a veces parece imperceptible. De hecho, ver ambas películas por separado confunde a la hora de buscar las divergencias entre ellas. No obstante, al comparar sus imágenes es fácil ver cómo el relato de Él se nutre de colores pálidos y fríos, mientras que en el de Ella se juega con los tonos cálidos (imagen 1), creando así diferentes sensaciones que van ligadas a las personalidades de los protagonistas. Tras la pérdida de su hijo en circunstancias desconocidas para el espectador, Eleanor (Jessica Chastain) no ha vuelto a ser la misma. Pero sus ganas de hacer algo más con su vida profesional, que parecía haber aparcado por su vida familiar, y la necesidad de cambiar de aires hace que su relato sea amplio, iluminado y de encuadres abiertos. Conor (James McAvoy), su marido, también ha sufrido la crisis de la pareja, pero no ve futuro sin Eleanor. Su ruptura le provoca una profunda melancolía, que Benson representa con una puesta en escena muy intimista, a través de encuadres cerrados y la dinámica del plano-contraplano.

Con todo, La desaparición de Eleanor Rigby, en sus dos vertientes individuales, está llena de matices que la convierten en un experimento de gran sensibilidad. Más allá de su forma, las actuaciones de Chastain y McAvoy y la franqueza de los diálogos la elevan a ensayo de éxito. En una de las escenas más emotivas del film de Él, Eleanor le dice que le quiere, mientras que en la versión de Ella es Conor quien pronuncia esas mismas palabras. Ambos contestan un escueto Lo sé, y evitan contestar un Y yo.

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