ENTREVISTA | Asómate a los márgenes

Diego Rodríguez | Fuente: barometrajes.es
Diego Rodríguez | Fuente: barometrajes.es

Los márgenes son algo desconocido, diferente y de difícil acceso. Algo ciertamente especial. Pero este sitio privilegiado en la periferia parece que permite ver el mundo con más claridad. Como cuando ves una película en el cine desde las butacas de los lados y te sientes más aislado contra la espectacularidad de las imágenes. Y eres capaz de ver más allá.

El Festival Márgenes se construye sobre la revolución, la de aquellos incomprendidos que experimentan con el cine y lo llevan a sus límites, la de los que merecen una oportunidad de ser vistos y aplaudidos. “La gente quiere ver estas películas, hay un interés real”, nos explicaba Diego Rodríguez, director del festival. Y los números le respaldan: 120.000 visionados online y cerca de 15.000 espectadores en sus salas esparcidas por España, Iberoamérica y Portugal. Él mismo nos introduce en los márgenes del cine. 


“La programación de Márgenes es bastante política, e intenta explicar un poco el caos en el que vivimos hoy”.


¿Cómo y por qué nace el festival Márgenes?

El festival nace de una frustración, de que en España vivimos una crisis más moral que económica, y mira que la económica es importante. Pienso que a los autores más relevantes, más sugestivos del panorama cinematográfico no, se les presta atención. Nos dimos cuenta que en las salas de cine, en las televisiones y administraciones, no estaban las películas que están revolucionando nuestro cine. Hay una serie de autores, normalmente nacidos a partir de los 80, que han empezado a hacer cine con la crisis a cuestas y que están haciendo unas películas espléndidas y súper reconocidas por la crítica internacional, que están ganando muchos premios nacionales e internacionales, y que no encontraban un espacio. El festival Márgenes surge con esa idea de crear un ecosistema de protección para una serie de autores que consideramos fundamentales y poder ayudarles a visibilizar su obra, y si podemos ayudarles incluso a monetizarla. Tenemos una responsabilidad, tanto los programadores como la gente, para apoyar esto. Es fundamental que la gente pueda acceder a ello, que tengan ventanas disponibles.

En apenas 3 años, os habéis expandido a países como Portugal, México y Colombia. Si Márgenes nace de la voluntad de visibilizar el cine español, ¿por qué expandirse?

A veces centrarse solo en el cine español puede ser malo, para los propios directores y para el mismo cine español. Puede llegar a tener cierta endogamia, a que creemos un monstruo, en el sentido de que parezca que solamente estamos nosotros, cuando hay muchas cosas muy interesantes que se están produciendo fuera en nuestro entorno, el que nosotros hemos decidido que tiene que abarcar Márgenes: Portugal e Iberoamérica. Se debe sobre todo a que pretendemos crear un diálogo con estos autores, con esos públicos, con un cine con el que estamos unidos sobre todo por el idioma y con el que compartimos muchos imaginarios colectivos. Compartimos muchísimo de nosotros y pensábamos que era muy importante abrirnos a otras cinematografías.

¿Y seguiréis con esta expansión, o ya habéis alcanzado los países que os proponíais?

No, ¡seguiremos! Es muy importante generar esa red alternativa de salas de exhibición, porque ahora mismo, ¿por qué se apuesta en España? Está bastante claro, por cine norteamericano. Es tristísimo, en todas las salas de los grandes núcleos urbanos, excepto cuatro o cinco salas que son especializadas en cine de autor, todo es cine norteamericano. Tenemos que tratar de generar redes de visibilidad, y todo el que se quiera apuntar bienvenido sea. Había muchas más salas para Márgenes, pero no lo hemos podido hacer porque no teníamos presupuesto, porque somos un festival pobrísimo. En cuanto se consolide un poco más, creo que estará por todos los sitios, porque desde luego hay mucha gente que se ha interesado por las películas. Hay mucha demanda, la gente quiere ver estas películas. Hay un interés real.


“Las mujeres solo están haciendo el 13% del cine que se produce”


Más como una curiosidad… El festival empezó en el mes de febrero, de 2012, y ahora lo habéis pasado a diciembre. ¿Por qué?

Bueno, porque vivimos en un constante susto. Los directores de cine lo pasan muy mal, pero si hay alguien que lo está pasando peor somos los programadores culturales. Tenemos que adaptarnos a distintos vaivenes que nos vienen de todas las ayudas, de acceder a los espacios, etc. Hace 15 años tú tenías una sala, tenías un espacio por un tiempo, y era más fácil. Ahora es un juego de equilibrios muy delicado. El año pasado se decidió casi por imposición pasarlo a diciembre… ¡Pero también nos gusta la fecha de diciembre! Porque es como cerrar el año. Tenemos una perspectiva muy amplia de todo lo que ha ocurrido, de todas las obras, de lo que ha estado en el ambiente. Estamos en los márgenes del año, también (ríe).

Hablemos de esta cuarta edición. Hay 12 películas en Sección Oficial, ¿qué nos puedes decir de esta selección?

Qué decir de la competitiva. La mitad de películas son españolas, dos portuguesas con las que estamos fascinados, dos películas de Chile, donde también están ocurriendo cosas increíbles, y otra de México, que constituye otro volcán creativo en los últimos años. En líneas generales te diría que es una programación bastante política, sobre la actualidad, y que intentan explicar un poco el caos en el que vivimos. Películas con cierto toque de militancia pero muy entretenidas.Y una cosa muy importante es que la mayoría están realizadas por mujeres. Esto es algo que a mí y a mi equipo nos preocupa especialmente, porque es bastante lamentable ver las competitivas de muchos festivales, donde a veces no hay ni mujeres, o es una entre veinte. Vivimos en una sociedad donde es muy importante que nos demos cuenta de estas cosas. Los programadores y los festivales tenemos que asumir cierta responsabilidad, y este tema es clave. Las mujeres actualmente solo están haciendo un 13% del cine que se produce. ¿Por qué es eso? Porque no se las exhibe, porque no les dan ayudas, no lo sabemos. Nosotros queremos que haya paridad en la exhibición. Esta es en general la línea de Márgenes, películas con un compromiso con el cine y con la sociedad, que tengan una ética formal en todos sus aspectos y que desprendan ese olor de hecho desde las entrañas sin pensar en una rentabilidad inmediata. No son películas hechas como zapatos industriales, sino que están hechas por gente que se deja la vida. Una competitiva muy interesante, la verdad.



“Las películas de Márgenes no están hechas como zapatos industriales”


¿Qué más novedades nos trae esta edición?

Como novedad decir que tenemos dos sedes nuevas, en dos ciudades que nos interesan muchísimo. Son Barcelona, en la sala Zumzeig, que es una sala fantástica, y Bogotá, en los Cines Tonalá. También esta edición de Márgenes va a ser la entrada para España de un nuevo jurado, que es el jurado Camira, una especie de FIPRESCI. Y luego cómo no, el premio a Gonzalo Suárez. Siempre damos un premio al cine independiente, y este año se lo damos a él, porque consideramos que es una referencia. En la España censurada de los 60, este hombre hace una película, “Ditirambo”,  que para muchos es el comienzo de un “cine experimental”. Nunca podemos olvidarnos de nuestros mayores, de los francotiradores que empezaron antes que los que están ahora y que les deben muchísimo. Tenemos que rendirles tributo de alguna manera.

Teniendo en cuenta los datos de las anteriores ediciones, ¿qué expectativas tenéis para este año?

El año pasado tuvimos 120.000 espectadores online, en un total de 61 países. Este año nos gustaría por lo menos mantener esa cifra, y todo lo que se pueda superar es bueno. Son cifras muy consistentes. Y en las salas, aunque no lo recuerdo exactamente, diría que fueron unos 15.000 espectadores en las 7 sedes. Estas son nuestras cifras, y esperamos ir superándolas.

Los visionados son gratuitos, ¿verdad?

Sí, todo es gratuito.


“El año pasado tuvimos 120.000 espectadores online, en un total de 61 países”


Entonces esto no supone ingresos. ¿Cómo se financia entonces el festival?

El festival se financia, primero, con puro voluntariado de muchísima gente trabajando con nosotros desde todas las sedes. Márgenes es un golpe en la mesa, por eso hay mucha gente que quiere transformar cosas que nos ofrece sus salas y colabora con nosotros desinteresadamente. Porque si no sería imposible. Tenemos una ayuda del ICAA de 4000 euros, que es lo que utiliza cualquier festival para organizar un desayuno. Otra ayuda de la embajada de Portugal de poco más de 1000 euros, y otra de la Filmoteca de Andalucía. Tenemos poquísimo presupuesto, pero intentamos tirar adelante. Al final somos todos unos románticos, porque si es para ganar dinero mejor dedicarse a otra cosa.

Viendo que ofrecéis la selección del festival gratuitamente, en un ámbito más general, ¿cuál es tu postura frente a los contenidos online: deben ser libres o se deben pagar?

Hay que pagarlos, por supuesto. Pero se puede compatibilizar, porque al final siempre es lo que quiera el autor. Si entras en Márgenes, hay contenidos que son de pago y otros no, porque respetamos la decisión del autor. Ahora bien, si se decide que es de pago, no me parece bien que se piratee. No me interesa y no me gusta. Y es más, no lo entiendo, aunque me lo hayan intentado explicar muchas veces. Me hablan de libertad, pero debo de ser imbécil porque no lo entiendo. En Márgenes desde luego trabajamos para que sea de la manera que decida el autor.

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