SEFF’14 | Pere Vilà Barceló: “No les daré el gusto de desaparecer, que es lo que muchos querrían”

Pere Vilà Barceló | maniumproduccions.com
Pere Vilà Barceló | maniumproduccions.com

De cine de arte y ensayo, a cine de autor, a cine invisible. Así nos explicaba el director catalán Pere Vilà Barceló la evolución del cine alternativo en España, la vida del arte cinematográfico “de márgenes” en un país donde no parecen interesar las propuestas diferentes.

Pere Vilà empezó con la pasión de escribir, que se convirtió en la necesidad de llevar a la pantalla lo que sus palabras expresaban sobre papel. Así nació “La Fossa”, un relato en un triple bloque que se enlaza de forma brillante a través de la memoria histórica, la soledad y el silencio. Vilà, que ya sorprendió con “La lapidación de Saint Étienne” como único representante español en el Festival de Karlovy Vary en 2012, saca a flote un proyecto complicado, dice, tanto por su temática como por su forma, y para el que ha echado en falta mucho apoyo en Cataluña. Aun así, “La Fossa” se estrena hoy en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, un festival con un carácter especial, el mismo que el de Pere Vilà, y que el del susodicho cine invisible: el carácter de la originalidad y la resistencia.

“La Fossa”, que presentas en Sevilla, es en muchos rasgos parecida a tu anterior película, “La lapidación de Saint Étienne” (2012), sobre todo en esta representación de la vejez en soledad. ¿Qué es lo que te atrae tanto de este prototipo de protagonista?

En esta película he mezclado dos temas que siempre me han interesado mucho: la Guerra Civil española y la vejez. Pero creo que si bien en “La lapidación de Saint Étienne” el tema era principalmente la vejez, en “La Fossa” ese tema va un poco a remolque de la guerra. Como antecedente de este proyecto, hace unos 15 años, empecé un proceso de recuperación de memoria histórica y me dediqué a hacer  entrevistas a supervivientes de la Guerra Civil, de campos de exterminio, soldados republicanos, etc. Mi objetivo era hacer un fondo de entrevistas, con lo cual ya empecé a interesarme ahí. También hice un documental que se llamaba “Soldados anónimos”, que era sobre la excavación de una fosa. Sobre mi estilo, aunque ni me gusta ni me disgusta, es curioso cómo a veces en festivales te hacen pequeños comentarios para que la gente se oriente de cómo es tu peli. Y para Sevilla dijeron que esta película puede estar entre un estilo Béla Tarr y Cassavettes. Bueno, si eso es así, evidentemente no coincide en nada en el estilo que se supone que creía que tenía en ambas películas.

La Batalla del Ebro es importante en la historia, ¿no? ¿Cuál es su papel?

Sí, quizás la batalla más conocida de la Guerra Civil es esta, la más determinante, la que a partir de la cual las cosas empezaron a cambiar. Pero además la Batalla del Ebro tuvo lugar en Cataluña, y me gustaba la idea de hablar de la Guerra Civil aquí. Siempre he pensado que no hay muchas películas sobre el tema, aunque muchos – no entiendo todavía por qué – dicen lo contrario. Hay pocas, y en Cataluña menos. Por eso también estaba ahí un poco mi apuesta y mi dificultad al mismo tiempo. No me ha sido nada fácil levantar un proyecto con esta temática.

Entonces, ¿es un falso tópico que la Guerra Civil es un tema recurrente en nuestro cine? Es un pensamiento muy instaurado.

En los últimos 10 años recuerdo muy pocas, y muchas se sitúan fuera del tema realmente. La Guerra Civil sigue siendo un tema que no está ni cerrado, ni estudiado, ni hablado, ni compartido ni nada.  Cada vez que sale cualquier problemática sobre levantar cosas, la gente se pone las manos a la cabeza y empiezan a decir que es mejor olvidar. Otro síntoma me parece a mí que es que nos creamos que es un tema del que se habla mucho, y no es así.


“Me encanta joder a todos los que no les gusta que se hable de este tema”


Cuando veía la película me daba la sensación de que la fosa era como un gran símil de la vida del protagonista. ¿Es una metáfora intencionada o se presta a la interpretación subjetiva?

Claro, claro. En realidad cuando empieza la película, él ya está en una fosa. De algún modo, es esa simbología. Era algo que ya experimenté en directo cuando hacía las entrevistas para el fondo de memoria histórica. Iba a casa de los ancianos y en muchos casos notaba esa sensación de estar en una fosa. Para mucha de esta gente mayor es algo que no superarán nunca. Y por eso quería hacer un personaje que ya está como perdido, y en realidad en la parte final, ese lugar que busca, es en el que está desde el principio. La fosa no es un lugar concreto, es todo.

¿Cuál es el objetivo principal que te marcaste y que crees que has conseguido con “La Fossa”?

Quizás no es el principal, pero me encanta, de primeras, joder a todos a los que no les gusta que se hable de este tema. Eso para empezar. Llevo tiempo intentando hacer otro tipo de proyectos sobre la Guerra Civil, y los que tienen el poder de decidir qué proyectos pueden llegar a existir y qué proyectos no son los que te impiden realizar según qué tipo de películas. En las tres partes de mi película quiero que quede esa sensación de eso que nos perdemos y de eso que nos hemos perdido ya. De algún modo intento dar el mensaje, sobre todo por el final, de que no hay tiempo. Ya está. Quizás en su momento se han publicado libros, algún documental en la tele y quizás alguna película, con lo que creemos haber cumplido con el expediente. Pero desde un punto de vista de vivencias, eso se ha ido. Está muerta. Los que quedan son poquísimos y la mayoría seguro no están en condiciones de contar nada. Recuerdo cuando estaba con las entrevistas, proyecto que tuve que dejar por falta de dinero, que me avisaban de aquellos que iban muriendo. De alguna manera quería explicarlo con este final pesimista en “La Fossa”. El joven se va con nada, con una historia que no podrá recomponer y la experiencia vital de un anciano que se ha ido para siempre.


“No quiero que mis películas se comprendan, quiero que se sientan”


 

Da la sensación de que es todo muy simbólico: las caminatas por las montañas del Ebro, la repetición de planos en el geriátrico… ¿Buscabas crear metáforas con las imágenes o te gusta ser simplemente como alguien que espía por la mirilla de la puerta?

Me gustan las dos cosas en realidad, y pienso que una puede servir a la otra. Lo que me gustaba en cada uno de esas dos partes del film es que aposté por dos maneras distintas, porque el objetivo también era diferente. Por un lado, el geriátrico, que me parece uno de esos lugares que la gente cree conocer pero que no se conocen. Estar dentro de un geriátrico unas cuantas de horas es entrar en un mundo paralelo al nuestro, con una realidad muy diferente donde el tiempo se desvanece por completo. No hay tiempo, es como una antesala a la muerte. Quería mostrar eso con silencios, con planos largos y esa percepción del no tiempo. Además añadía todo el tema de la guerra con todos esos momentos en los que él golpea la pared, que parece que se comunica con alguien, cosa que deliberadamente no he querido contar. Me acordé de “Un condenado a muerte se ha escapado”, de Robert Bresson, cuando el condenado se comunica a través de las paredes con los otros presos. Pero yo no quería que se supiera con quién se está comunicando ni qué dice, de algún modo para subrayar esa parte de su vida que nunca entenderemos. Con la última parte quería que el espectador hiciese el recorrido que se puede hacer hoy día por esas montañas. En realidad no me parecen planos largos (ríe). Para algunos espectadores la comprensión puede ser suficiente, pero yo no quiero que lo comprendan únicamente, quiero que lo sientan. Y eso es algo complicado. No siempre tienes que necesitar planos largos para conseguirlo, ni mucho menos. Pero yo lo busco así, porque me parece que solo comprendiendo nos quedamos a medio camino. Es sentir, es percibir esa emoción.

Por todo esto que estás comentando, “La Fossa” no encaja en los cánones más comerciales del tipo “Ocho apellidos vascos” o “La isla mínima”, pero, ¿cuál será su papel en las salas de cine españolas?

Mejor no lo digo (ríe). Va a ser casi nulo por motivos varios. A mí me parece muy bien que existan estas películas que has dicho, y a veces me apetece verlas y pasármelo bien. Debe existir todo, y debemos entender también qué es cada cosa. Para mí películas como “Capitán América” son un espectáculo, y hay otro tipo de propuestas que se acercan más a lo que podríamos entender como un concepto cinematográfico más artístico. Al menos siempre lo he entendido así. Este tipo, como es “La Fossa”, no interesa a la gente. No sé los motivos ni a partir de qué momento, pero esto lo que genera es un retroceso de conocimiento cinematográfico grande. Cuanto menos propuestas diferentes vea el espectador, menos capacidad e interés tendrá en conocerlas, y eso es lo que pasa aquí. La cultura cinematográfica de según qué sitios está muy por encima de la nuestra. Y la gente de aquí no es tonta, ni mucho menos, porque si algo he querido hacer siempre en mis trabajos es creer en la inteligencia y capacidad del espectador. Pero se ha creado una tendencia que lleva a que este tipo de cine no tenga ni su sitio ni su público ni el interés ni el apoyo mediático. Esto hace ya casi una sentencia de muerte para este tipo de películas.

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Lluís Homar en “La Fossa” | temporada-alta.net

¿Y no ayuda tener presencia de actores tan conocidos como Lluís Homar, Àlex Monner o Emma Vilarasau?

Lo cierto es que no. Ya me llegará el día en que me pueda dedicar a insultar a quien me dé la gana, pero de momento tengo que callarme por si acaso. He hecho una película rodada en Cataluña y en catalán, con dos actores que son los número uno de su generación, sobre todo en teatro, como Lluís y Emma, y otro de esta generación como Àlex, e igualmente aquí mi película les ha importado un huevo. No entraré en frases concretas que me soltaron ni en quiénes fueron, pero interés cero. Eso ha sido así. ¿Qué se puede hacer? Nada. Tuve la suerte de que me la cogieran en Sevilla, la presentaré el 25 de noviembre en el Temporada Alta de Girona y a ver si a nivel internacional alguien se interesa.


“Cuando alguien escucha ‘cine de autor’ en España empieza a parpadearle un ojo y se asusta”


 

Entonces, ¿el cine de autor solo tiene su público en los festivales?

Hay público, pero es poco. Además son películas que necesitan un trato especial, aunque en realidad no tendrían por qué necesitarlo. Yo no creo en el cine de autor, ¿eso qué es? El año pasado participé en un taller que titulaba “El cine invisible”. Empezó llamándose cine de arte y ensayo, después de autor y ahora ya es invisible. Pero ¿qué coño es el cine invisible? Es una gilipollez. Tú te vas a Francia y no existe ni el de arte y ensayo ni el de autor ni nada, existe el cine y ya está. Irá más o menos gente y tendrán más o menos dinero, pero es cine. Pero aquí no hay suficiente con eso, aquí tiene que ser cine de autor, y claro, cuando alguien lo escucha le empieza a parpadear un ojo y se asusta. Es algo que no entiendo, pero hay toda una maquinaria montada en la que cada pieza tiene su función y termina por perjudicar estas propuestas diferentes. Por suerte están cosas como el Festival de Sevilla, que va tirando para delante y cada vez tiene más prestigio, y sirve para que este tipo de cine tenga un sitio.

Te noto muy enfadado por cómo se concibe el cine en España.

No es para menos. Y remarco esto, que con esta película donde me he encontrado el desinterés y el menosprecio ha sido en casa, en Cataluña. Me la han machacado en casa. Se llega a unos niveles de desubicación de lo que realmente tendría que ser el cine que es una lástima. Pero es lo que hay, y ahí está mi reivindicación añadida con este proyecto. ¿Os gustaría que no existiera? Pues ahí la tenéis.

Relacionado con el desinterés del que hablas está la financiación. “La Fossa” tiene una parte importante de crowdfunding a través de la plataforma Verkami. ¿Está salvando al pequeño cine en España este tipo de alternativas?

(Se lo piensa) No. Lo cierto es que una parte del dinero que ganas con esta plataforma se te va con la plataforma. Pero es curioso el sistema, porque en un 90%, los que acaban participando en estos proyectos son amigos y conocidos, formando un efecto cadena. Pero mi dificultad estuvo donde siempre, que es encontrar a alguien que realmente pudiera poner un dinero a parte de todo esto. Muy agradecido con las pequeñas donaciones, pero hace falta algo más. Sí que sirve, pero ni si quiera contando con actores de este nivel a veces consigues que mucha gente reaccione.

¿Algún proyecto nuevo en mente?

El mes pasado ya rodé una nueva película, que empezaremos a montar en unos días. Entre los protagonistas está de nuevo Àlex Monner.

Así que no paras.

Sí, porque hay que hacer algo como sea. Si no, desapareces. En este país de talento cinematográfico hay un montón, luego ya es una cuestión de resistencia, empeño y ganas de hacerlo. Y yo las tengo, y no quiero esperar a según qué cosas. Además, no voy a dar el gusto, y espero que los que hacen este tipo de cine tampoco lo hagan, de desaparecer, que es a lo que muchos les gustaría.

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