“These are the rules”, las injusticias de hoy se cobran con dinero y burocracia

pravilaS1_685010S1
Escena de “These are the rules” | Fuente: http://www.jutarnji.hr

El director croata Ognjen Sviličić se cuela este año en la Sección Horizontes (Orizzonti) del Festival de Venecia con un film terriblemente empático que nos recuerda la debilidad de una clase media con un sistema cada vez más disparatado. “These are the rules” (Takva su pravila) nos muestra una familia como otra cualquiera, con una madre que quiere estar al tanto de todo, un padre complemento y un hijo algo rebelde. Y es por éste último que se desata la trama, cuando una noche le pegan una paliza y sus padres se ven envueltos en una lucha silenciosa contra el sistema, apestado de papeleo burocrático, para conseguir un poco de atención. La impotencia que los personajes de “These are the rules” sienten es de todos, y se acrecienta con la desorganización del sistema público, las negligencias, la falta de control sobre nosotros mismos en una estructura piramidal de la que ocupamos la base. Un sistema del que dependemos, y que pese a depender de nosotros, parece que no nos beneficia. 

¿Qué hacer ante las injusticias? ¿Qué hacer cuando se derrumba tu fe en los valores que siempre defendiste y la opción más satisfactoria es tomarte la justicia por tu mano? Esta película no es sólo una crítica al sistema sanitario, a las fuerzas de seguridad o a la privacidad en internet, sino que todo ello confluye en la confusión, en la pérdida de uno mismo al darse cuenta de lo débiles que somos ante el sistema. Estas son las normas – como reza el título del film -, unas leyes que parecen siempre apuntar al provecho de la punta de la pirámide. El director croata aumenta la intensidad, va crispando las emociones poco a poco, para descubrirnos apenas sin darnos cuenta que se nos ha encogido el corazón. Sus claves son la empatía, el realismo y la fragilidad. 

“These are the rules” no es una historia de lugares lejanos, desolados por la pobreza o asfixiados por las injusticias. Es tu casa, tu calle, tu ciudad. Son tus hospitales y tus colegios. Lo espeluznante de este film reside en el realismo, y no en los grandes héroes ni en una trama espectacular. Se siente tan normal y a la vez tan inexplicable cómo perdemos las riendas de lo que creemos a nuestra disposición, de lo indefensos que estamos ante la vida. La insensibilidad burocrática nos convierte en informes, en fichas, en turnos, en listas de espera. Y es que cuando ocurre una desgracia hoy en día, lo único que recibimos es facturas y papeleo. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s