ENTREVISTA | Daniela Rosenfeld, con el cine judío abierto de mente

Al llegar al Instituto Francés de Barcelona, pregunto por Daniela Rosenfeld y me señalan una mujer sentada en una mesa en el exterior. Pelo corto, apariencia sencilla, cigarro en mano y tomando una Coca-Cola. Mi presencia altera su momento de descanso, pero me acoge con una sonrisa y todo es amabilidad. Daniela Rosenfeld es directora del Festival de Cine Judío de Barcelona desde el año 2007. Pero Daniela es fotógrafa, de “un poco de todo”, y al hablar con ella transmite ese brillo en sus ojos, de franqueza y sinceridad. 

Daniela Rosenfeld | Mireia Mullor
Daniela Rosenfeld | Mireia Mullor

¿Cuáles son los objetivos principales del Festival de Cine Judío de Barcelona?

La idea principal cuando se creó el festival hace 16 años era dar a conocer la cultura judía en Barcelona, que era bastante desconocida. Ahora sigue teniendo la misma idea principal, pero ha ido evolucionando para intentar crear un vínculo intercultural: enseñar la cultura judía, su diversidad y tender puentes hacia otras culturas.

Tú eres judía y vives aquí en Barcelona, ¿qué ves desde esta perspectiva? ¿Hay una integración cultural?

En principio los judíos no tenemos ningún problema de integración, porque somos de piel blanca y no hay nada que nos distinga físicamente. Pero sí que es verdad que la gente a veces se sorprende cuando te conocen desde hace un tiempo y se enteran que eres judía. Hay gente que tiene conocimientos más amplios, pero otros se quedan sorprendidos. En general hay bastante desconocimiento de lo que hay realmente en esta cultura, de lo que significa ser judío. 

Cuando hablamos de los judíos, no podemos evitar pensar en aquellos hechos del Holocausto, que además se trata en “El último de los injustos” (Claude Lanzmann, 2013) que forma parte de este festival. ¿Crees que, cuando se hablan de temas racistas y xenófobos seguimos teniendo la sombra de la influencia del Holocausto?

Creo que sí, pero entre la gente en realidad no hay un conocimiento muy exacto de lo que realmente fue el Holocausto. Se relaciona a los judíos con el Holocausto porque éramos el colectivo más numeroso, pero los nazis también perseguían a los homosexuales, a los gitanos, a los testigos de Jehová, a los enfermos mentales… Quiero decir, sí y no. Hay un conocimiento muy superficial de lo que pasó y de lo que fue la política de exterminio de los nazis, porque si no no existirían tantos partidos neonazis.

¿Te asusta el ascenso de la extrema derecha en las últimas elecciones europeas?

Es peligrosísimo, porque si unes una crisis económica a una situación de desconocimiento de lo que fue realmente el periodo nazi y a la ascensión de todo este tipo de partidos racistas, neonazis, xenófobos… Es un poco peligroso.

¿Crees que los hechos del Holocausto se deberían dejar en el pasado o que siempre deberían estar presentes para las nuevas generaciones que cada vez los tienen más lejos?

Totalmente sí. El Holocausto constituyó un hito dentro de la historia de la humanidad. Fue un genocidio, pero fue un genocidio con sus especialidades. Era una fábrica de muerte, todo estaba organizado para asesinar. Cualquier genocidio es tremendo, pero este fue una serie de cosas completamente orquestadas, muy pensadas y muy organizadas. El no saber diferenciarlo, y el no contarlo en su contexto hace que luego se vaya diluyendo. Se banaliza de alguna manera.

En la presentación del festival nombráis mucho las palabras “Aprender” y “Sobrevivir”. ¿Son palabras que definen a la comunidad judía?

En realidad estas palabras no están referidas únicamente a la comunidad judía, sino que son un poco el tema de las películas. Lo que diferencia a la comunidad judía de otras es que es una comunidad que ha vivido en la diáspora y ha sido muy perseguida a lo largo de la historia. Es una comunidad que ha tenido sus épocas de florecimiento en determinados lugares del mundo, pero siempre ha habido un momento en el que eso se acababa. Había héroes de la Primera Guerra Mundial que eran alemanes totalmente integrados en la sociedad, que hoy en día ni si quiera se les podía considerar judíos porque no practicaban la religión, pero sin embargo para Hitler seguían siendo judíos. 

Sí, es una comunidad de supervivientes, pero ¿ y aprender? ¿A qué o de qué?

Aprender a convivir y a integrarse, como decimos, desde la ternura. Compartiendo o al menos intentándolo.

El lema del festival es “Cine abierto de mente”. ¿A quién va dirigido?

A todo el mundo (ríe).

Eso está claro, pero ¿va dirigido a alguien que especialmente no lo sea?

No, es muy general. Incluso dentro de la comunidad judía hay sectores que son muy cerrados, lo que queremos mostrar es esa diversidad. No es una cultura monolítica; hay judíos de derechas, de izquierdas, progresistas, ortodoxos, etc. Hay una diversidad pero que sin embargo tiene un punto común, que nunca sabemos si somos nosotros los que nos identificamos con él o son los otros los que nos señalan. Siempre está este punto de quién decide.

Tenéis tres invitados, más bien invitadas, tres mujeres directoras. ¿Qué papel tiene actualmente la mujer en la comunidad judía? ¿Crees que existe una situación de desigualdad de género?

Depende mucho de los círculos. En la comunidad ultra ortodoxa, por ejemplo, las mujeres están muy marginadas.

Hay una película de las que se proyectarán que es “Fill de Void” (Rama Burshtein, 2012) que habla del dilema entre un matrimonio por amor o un matrimonio concertado. Esto no nos transmite demasiada libertad para las mujeres, ¿no?

Piensa que si vives en una comunidad muy cerrada como esta, la ultra ortodoxa, tú no tienes la libertad de conocer a un chico y casarte. Ese chico te tiene que ser presentado, tiene que ser aprobado por tus padres. Hay todo un proceso.

¿Este es un proceso que hay que seguir actualmente?

Sí, dentro de determinados círculos muy cerrados. Si bien es verdad que las mujeres pueden estudiar y hacer determinadas cosas, hay otras que todavía están muy reguladas.

¿A nivel profesional las mujeres son más libres en estas comunidades?

En general sí, pero depende. Si quieren estudiar, pueden, pero lo más normal es que acaben haciéndose cargo de su familia y de sus hijos. Siempre todo esto hablando de las comunidad ultra ortodoxas, claro. 

Me ha llamado la atención una frase que utilizáis para referiros a otra de las películas, “Comme de frères” (Hugo Gélin, 2012): “Es una comedia estrictamente masculina”. ¿Por qué?

Porque lo que te plantea la película es lo que ellos piensan, lo que ellos sienten, no se ve el punto de vista femenino. La protagonista femenina está en base a los recuerdos de los hombres, no tiene voz propia. Es una historia de tres chicos que se conocen a partir de esta chica de la cual los tres estaban enamorados, y cuando ella muere, deciden ir juntos de viaje a Córcega.  Es una road movie, pero completamente masculina porque la presencia de ella se va dando a través de flashbacks. 

¿Cuál es el tipo de espectador que viene a este festival?

Es muy variado, desde gente de la comunidad judía a simplemente gente interesada en el cine. 

¿Cuál es la media de los espectadores de las últimas ediciones?

Nos movemos más o menos entre los 4.000 y 5.000 espectadores. 

¿Expectativas para el futuro?

Mientras tengamos subvenciones, esperamos que esto continúe (ríe)

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