Hayao Miyazaki dice adiós con “El viento se levanta”

Con el estreno de “El viento se levanta“, el director de anime japonés Hayao Miyazaki se despide del cine a sus 73 años. Creador de historias como “El viaje de Chihiro” o “Mi vecino Totoro”, Miyazaki nos regala su último sueño, que se une a un legado cinematográfico magistral en la historia del cine. 

Escena de "El viento se levanta" | Fuente: aceshowbiz.com
Escena de “El viento se levanta” | Fuente: aceshowbiz.com

El testamento que deja Miyazaki se llama El viento se levanta, y se estrenó el pasado viernes en la cartelera española. A modo de biopic, cuenta la historia de Jiro Horikoshi desde que es un niño y sueña con diseñar aviones, hasta su cumbre profesional, creando cazas para la Segunda Guerra Mundial. Pero a Jiro no le importan las guerras que tendrán lugar, sino saciar sus ansias creativas para fabricar un avión eficaz y ligero. Paralelamente a su trabajo en la aviación, Jiro conocerá al amor de su vida, Naoko, que arrastrará la película al terreno de la tragedia. 

Haciendo honor a lo que nos tiene acostumbrados, Miyazaki construye un relato mágico,- aunque más realista que sus anteriores producciones – lleno de poesía visual y metáforas narrativas que conforman el estilo más puro del Studio Ghibli. Los sueños del protagonista – muy abundantes durante el film – están conectados con los sueños de su ídolo, una hermosa manera de simbolizar la admiración hacia su referente, uno de los elementos que le hacen seguir luchando por su pasión. A medida que Jiro adquiere conocimientos y estudia ingeniería aeronáutica, sus sueños se acercan cada vez más a la realidad. Cada boceto acabado, cada avión que despega, es un pequeño paso más hacia su objetivo, y es el nuestro también. Cada avión que cae, es una oportunidad para levantarse y volver a intentarlo. “El viento se levanta” es una oda a la superación personal y al tener un reto que alcanzar en la vida. 

Miyazaki es un hombre de costumbres, pero sobre todo, con unos elementos muy característicos en su estilo. En “El viento se levanta” es imposible no fijarse, en primer lugar, en su fascinación manifiesta por los aviones, que ya vimos en varias de sus películas – el ejemplo más claro es “Porco Rosso”. Y en segundo lugar, el viento, protagonista en este film, pero también muy importante en “Nausicaä del valle del viento” o “Mi vecino Totoro”. Esos movimientos que crea en sus dibujos para que acompañen al viento es una seña de identidad del director japonés y una delicia técnica y visual.  

Si bien Miyazaki siempre se ha movido por sus propios mundos de fantasía, esta vez aparecen hechos históricos situados en el periodo de entreguerras. Japón trabaja arduamente para conseguir ser la primera potencia en creación de aviones de combate, pues la guerra es inminente. Pese a las críticas que ha recibido la película por ensalzar la figura de un creador de aviones de guerra, la crítica que Miyazaki hace de aquellas acciones está latente, solo que la manifiesta más a través de la ironía y comentarios puntuales del guion. Es más, “El viento se levanta” nos muestra el contraste entre la ilusión y la barbarie, y relacionarlas con malicia quizás sea querer rizar el rizo.  

Decir adiós a Miyazaki es un momento triste en la historia de la animación y del cine en general. Sus historias nos han acompañado durante más de 30 años en los que se ha ganado el reconocimiento internacional por su técnica y sensibilidad artística. Hayao Miyazaki era, además, una persona con las ideas muy claras, como ha demostrado en muchas de sus entrevistas. Creó personajes femeninos fuertes y luchadores, porque “cualquier mujer es capaz de ser heroína tanto como un hombre”,  y mostró su crítica social contra la huella que el ser humano está dejando en la naturaleza. Pero sobre todo, Miyazaki creía en los niños, que son el futuro de esa sociedad que tanto deforma nuestro entorno. Así creó esa ciudad de egocentrismo de “El viaje de Chihiro”, ese fuego parlante que movía “El Castillo Ambulante”, ese bosque que se rebeló contra los humanos en “La princesa Mononoke”, ese mar de olas imposibles en “Ponyo en el acantilado” y esos vientos huracanados que dejaba Totoro al pasar. Todo eso nos deja Miyazaki. Eso, y mucho más. 

 

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2 comentarios

  1. Buena película de Miyazaki, aunque para mi gusto no ha sido de las mejores. Se puede sacar mucho de las reflexiones sobre la vida que hace, ya que son universales.
    Me gusta mucho tu blog, espero que siga igual de bien que hasta ahora!
    Un saludo

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